Matar a un ruiseñor del emprendimiento. Pau Garcia-Milà

por @amuda

pauAyer llego a mi muro de Facebook un artículo con el título “Desmontando a Pau Garcia-Milà, la gran promesa del emprendimiento español” El artículo de Analía Plaza en eldiario.es reconstruye la historia de este joven emprendedor, fundador de dos empresa quebradas, con opiniones de profesores de masters y un catedrático de Psicología que le acusan de un charlatán o falso rey Midas. Llama la atención que en el artículo no opine ningún emprendedor. Y me viene a la cabeza cuando fueron los profesores los que en su día me suspendieron en la asignatura de gestión emprendedora cuando estudié mi MBA.

Podemos estar de acuerdo o no con el artículo o con las opiniones de los entrevistados, todo siempre dicho desde el respeto. Pero lo que no se puede admitir son algunos comentarios de los lectores: pocos le definen y muchos le acusan de vendedor de humo e incluso le insultan. Cuando llegué a España, me hablaron de la envidia de los españoles. Había leído las palabras de Unamuno “la envidia es la íntima gangrena del alma española”, pero nunca llegué a creer en este mito, pensé que era algo del pasado, de otras generaciones. Pero por desgracia compruebo hoy que quedan todavía vestigios de esta sentencia en algunas personas, son los que más critican algo y a alguien, son los que no se atreven a hacer lo que hace esa persona, pero se mueren de ganas de hacerlo.

No tuve el gusto de conocer a Pau personalmente pero he visto sus conferencias y leído sus entrevistas. Siempre me pareció un inspirador, un buen comunicador que sabe trasmitir optimismo y energía. Es como un ruiseñor del emprendimiento, contagia sus inquietudes a miles de jóvenes en los congresos de la Fundación LQDVI. Seguro que algún joven después de escucharle ha cambiado su visión de la vida y ha salido de su zona del confort. Solo por esto ha valido la pena tener una persona como él y ojalá hubiera más Pau en España.

Si Pau con sus 27 años ha conseguido fundar dos empresas y fracasar, otros como yo con 34 había fracasado con más empresas. El fracaso es la varicela del emprendedor y algunas veces es necesaria para aprender y triunfar. El fracaso no es una deshonra, lo deshonroso es robar, corromper y malversar, algo que por desgracia estamos viendo con demasiada frecuencia. Y a gestionar una empresa se aprende gestionando y sí, fracasando también.

En este país somos muchos los emprendedores trabajando en silencio y necesitamos un portavoz como Pau para llevar nuestros experiencias y nuestros sueños, para ayudar a los demás allí fuera.

Por favor no matéis al mensajero.